lunes, 8 de octubre de 2018




Edición Número 35, Girardot,Octubre 8 de 2018.- LO LOCAL


                                                            Edición Número 35, Girardot,Octubre 8 de 2018


LO LOCAL

POR CARLOS ARTURO RODRÍGUEZ BEJARANO*




1930. Parque de la Independencia y templo de San Miguel
Colección privada


Afortunadamente hoy existe entre los científicos sociales la tendencia pronunciada a estudiar y analizar exhaustivamente microrregiones, comunidades infinitesimalmente chicas con respecto al mundo circundante, pero que,  gracias a la vida conservan de manera muy viva y actuante lo mejor del alma humana y poco de la sima ególatra.

La fructífera etapa de estudios globales ha cansado un tanto, conservando no obstante, su validez para enunciar y aplicar certeramente políticas a todo nivel. Colombia no es un país homogéneo hablando de zonas geográficas y núcleos humanos. Somos diferentes pero nos parecemos. En Girardot y en toda la ribera cundinamarquesa, un natural nunca afirmará ser tolimense, sino de este lado (girardoteño, popuno, paquiloseño, etc.), y por extensión cundinamarqués.

Nuestros gemelos de la ribera opuesta expresarán ser tolimenses…y apenas los separa el río, la mitad del río Magdalena. Aunque para algunos o muchos el acento de este lado sea casi el mismo que el del otro y afirmen jactanciosamente que son una misma cosa, deseando con ello en la abstracción de sus cerebros meter en costal de fique una realidad, diferente de otra realidad, la vida va por otro camino, el único viable de entender y reconstruir una brizna del pasado.

Los naturales de banda y banda se confunden sin perderse: han sido una sola formación cultural. Por entonces el río no separaba: unía una cultura, una etnia, un concepto, una vida. La irrupción del barbarismo español confundió todo, escondiendo (en mascarando) todo.  Patas arriba quedaron términos, concluyendo en el grito niche: del puente para allá está Girardot; del puente para acá está Flandes. Separar en dos lo que constituía un todo. Se parecían a cierta casta demagógica y analfabeta funcional que todo lo confunde creyendo que la gente es tonta e ignorante como ellos.





1930. Laboratorios Escovar

                      
Orates los llaman. La historia local con sus historias locales, es una herramienta para entender y comprender por qué hemos sido y somos así; para explicar, elaborar y decidir qué tipo de desarrollo socioeconómico queremos; cómo hacerlo y en qué términos. Urgentemente el recodo suroccidental de Cundinamarca precisa la contribución de sus cerebros fugados: quiénes mejor que ellos para encontrar algo del pasado refundido.
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*Periódico “GIRARDOT CAMBIO 2000” JUNIO 1993


Edición Número 35, Girardot, Octubre 8 de 2018



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