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sábado, 8 de junio de 2019


Edición Número 80, Girardot, Junio 8 de 2019:-EL SALVADOR: AMIGOS, SOCIOS Y PARIENTES




                                                            Edición Número 80 Girardot, Junio 8  de 2019



EL SALVADOR: Amigos, socios y parientes en el nuevo Gobierno*


Nayib Bukele se guardó el corazón de su gabinete hasta el 1 de junio y entre los nombramientos resaltan amigos de la pareja presidencial, un núcleo duro del partido Nuevas Ideas, socios o empleados de las empresas de su familia. 
Gabriel Labrador, Jaime Quintanilla, Sergio Arauz y Jimmy Alvarado


El núcleo principal del gabinete de Nayib Bukele está compuesto por 14 personas de su círculo de confianza, entre socios comerciales, amigos de infancia, empleados de sus empresas familiares o fundadores y dirigentes de Nuevas Ideas, el partido creado para impulsar su candidatura y para el que Bukele ya ha pedido apoyo en las elecciones legislativas de 2021.
Hasta el momento de su juramentación, al mediodía del 1 de junio, la conformación del gabinete fue el secreto mejor guardado del nuevo gobierno. Bukele, un político reacio a las críticas y a la fiscalización de la prensa, incluso llegó a decir, ya como presidente electo, que revelaría nombres solo un mes antes del traspaso “porque al saberse [los medios] van a empezar a ver quién se divorció, si fumó marihuana, si lo arrestaron...", como insinuando que no quería indagaciones sobre el pasado de sus futuros funcionarios. Casa Presidencial impidió incluso el acceso de la prensa nacional e internacional al acto formal de nombramiento, pese a que en los días previos a la toma de posesión había indicado por escrito que sería una actividad abierta a los periodistas acreditados para la toma de posesión. Al cierre de la jornada no se había siquiera emitido un comunicado oficial con los nombres y hojas de vida de los nuevos funcionarios, con excepción de las seis ministras anunciadas durante el mes de mayo.
El sábado, minutos después de la toma de protesta constitucional, Bukele convocó a sus funcionarios a un evento íntimo en la segunda planta del Palacio Nacional, un evento al que ni siquiera invitó a los diputados del partido Gana, el partido que se prestó como vehículo para llevarlo a la Presidencia. Un periodista de El Faro logró acceder hasta el salón en el que se llevó a cabo la juramentación y constató que entre los invitados solo estaban miembros de la familia Bukele, como su hermano Karim (uno de sus principales asesores), dirigentes de Nuevas Ideas y familiares de los nuevos funcionarios.
La conformación de su equipo, que se guardó con tanto recelo, poco a poco comenzó a revelarse cuando un orador comenzó a llamar, uno por uno, a los nuevos funcionarios. Previo a este acto, dos de los nuevos funcionarios ya ejercían el rol que les demandan su cargos, dado que son claves para cumplir con el protocolo. Para cuando Bukele presentó al gabinete, Ernesto Castro ya fungía como secretario privado de Bukele; y Conan Castro como su secretario de asuntos legislativos y jurídicos.
Conan Castro fue gerente legal de la alcaldía de San Salvador durante la administración Bukele, y recientemente lo representó ante la Corte de Cuentas de la República por las investigaciones activas en contra de las administraciones municipales del nuevo presidente, como la que indaga si el proyecto de renovación e instalación del Mercado Cuscatlán tiene irregularidades. Es también el representante legal de Nuevas Ideas. Su padre, José Leoisick Castro, es un abogado que aparece en la escritura de constitución de fundación de dicho partido.
Su puesto, según confirmaron a El Faro dos fuentes, pasará a llamarse Secretario de Gestión Legal, y será el responsable de asesorar a Bukele en materia jurídica, para la promulgación de decretos y cualquier acto legal.
 
Juramentación de parte del gabinete de gobierno Bukele. 1 de junio de 2019. Foto cortesia Presidencia.


Un socio en la Secretaría Privada
Es notorio en el gabinete de Bukele que la mayoría de amigos-funcionarios de su círculo más íntimo llegaron al 1 de junio ya con cierta práctica al haber trabajado ya sea en alguna de las dos gestiones de Bukele en Nuevo Cuscatlán y San Salvador, o en alguna oficina estatal o en alguna empresa junto a Nayib.
Uno de esos nombramientos es el de Ernesto Castro Aldana, nuevo secretario privado de la Presidencial. Viejo amigo de Bukele, ha sido socio, desde hace más de 14 años, en algunas empresas dedicadas a la venta de alimentos y espectáculos. Ernesto Castro es, además, fundador de Nuevas Ideas y esposo de la ahora ministra de Vivienda, Michelle Sol, otra amiga de Bukele y heredera de su legado político como alcaldesa de Nuevo Cuscatlán, cargo que abandona para pasar al Ejecutivo.
El cargo de secretario privado ha cobrado un realce significativo al conocerse el papel clave que Élmer Charlaix y Francisco Cáceres jugaron en el desvío de fondos reservados durante las administraciones presidenciales de Saca y Funes. Bajo su mando operativo está el control del presupuesto de Casa Presidencial y se trata de una función de máxima confianza del presidente de turno. Castro Aldana, quien aparece además como uno de los fundadores constituyentes del partido Nuevas Ideas, tiene como reto despojarse del halo de opacidad que ha caracterizado al puesto.
Por lo pronto, el nuevo funcionario todavía no se atreve a pronunciarse. El Faro le preguntó cómo funcionará la partida de gastos reservados en este gobierno, pero él no ahondó en detalles: “todo se está definiendo, todo de manera legal y transparente, como debe ser.” Su antecesor, el efemelenista Manuel Melgar, llegó a declarar en noviembre de 2018 que el Gobierno de Sánchez Cerén no permitiría que esa partida fuese auditada por la Corte de Cuentas porque su naturaleza es “secreta”.
Tres fuentes del equipo de gobierno de Nayib Bukele explicaron a El Faro que el Secretario Privado de la Presidencia de Bukele tendrá un asesor especial que trabajó en la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) hasta esta semana.
El perfil de Castro Aldana es quizá uno de los mejores ejemplos de la relación de Bukele con este grupo de 14 funcionarios-amigos. Castro ha sido socio del presidente en algunas empresas que están administradas por uno de los hermanos del presidente, Karim Bukele.
Comerciante de 48 años, también ha estado en casi todas las reuniones relevantes de Bukele a lo largo de su trayectoria política. Ya aparece con él, por ejemplo, en la fotografía una entrega de víveres que hizo Bukele a empleados despedidos de la alcaldía de Apopa en abril de 2013, siendo alcalde de Nuevo Cuscatlán. Más recientemente, acompañó a Bukele en su primera gira internacional como presidente electo, a México y Estados Unidos, Castro fue de los pocos que participaron en todo el viaje.
Su relación con Bukele no es reciente. Se remonta, al menos, 15 años atrás. En 2006, cuando Bukele tenía 25 años, creó junto a Castro una empresa para instalar y administrar restaurantes, bares, discotecas o establecimientos similares. Según el Registro de Comercio, Bukele aportó el 65 % de las acciones y Castro el 25 % para la creación de 503, S.A de C.V. Ambos ejercían de administradores únicos propietario y suplente, respectivamente, hasta que Karim Bukele sustituyó a su hermano en 2011.
Nayib Bukele y Castro Aldana fueron directivos de la empresa “Grupo Atomik”, creada en 2005 y que en 2013 cambió su nombre comercial a “Show Time”. El apoderado legal es el notario de confianza de la familia Bukele Ortez, Luis Alonso Navarrete Soto.
A Ernesto Castro se le vincula con el caso judicial de la clonación de La Prensa Gráfica, sucedida en 2016. De acuerdo a la investigación de Fiscalía, uno de los números telefónicos que fueron intervenidos para determinar posibles responsabilidades estaba a nombre de Castro, pero según la FGR era Bukele quien realmente lo usaba. Así lo determinó la Fiscalía al cotejar que las llamadas telefónicas sucedían, casi siempre, desde la residencia del político, en Nuevo Cuscatlán. Todos los involucrados en el caso fueron al final absueltos.
Su esposa, Michelle Sol, recibió de Bukele la alcaldía de Nuevo Cuscatlán en 2015 con una deuda de 3.9 millones de dólares. En 2003 fue procesada y luego sobreseída de una acusación por tráfico de personas. El escaso trabajo de investigación de la Fiscalía propició que el caso se cerrara en la etapa en que se debe construir las pruebas. Sol nunca ha dado mayores detalles de lo sucedido y se ha limitado a decir se trató de una confusión.
También el nuevo ministro de Justicia y Seguridad, Rogelio Rivas Polanco, es fundador del partido Nuevas Ideas y su delegado en San Salvador. Rivas también fue asesor personal de Bukele en la alcaldía capitalina, con un salario de 2 mil 100 dólares. Rivas solía acompañar a Bukele en viajes para conseguir adeptos, como cuando en septiembre de 2017 visitaron Washington D.C. Rivas declaró a finales de 2017 que por su cercanía con Bukele, en ese entonces alcalde capitalino, se sentía acosado por el FMLN. Un dirigente del Frente, Miguel Sáenz Varela, había dado a entender, en marzo de 2017, que podían usar la información recabada por organismos de inteligencia del Estado para contra Rivas.
Rivas Polanco no tiene trayectoria o experiencia en seguridad pública o defensa. Es ingeniero civil y fue presidente del Instituto de Desarrollo Municipal (ISDEM) entre 2015 y 2018, una designación que por ley le corresponde al alcalde de la capital de turno. Previamente, entre 2011 y 2014, durante el gobierno de Mauricio Funes, fue gobernador del departamento de San Salvador, primero suplente y luego propietario.

Ernesto Castro brinda declaraciones tras la finalización del acto de juramentación de Nayib Bukele.
 Foto de Gabriel Labrador.


La familia Anliker
Federico Gerardo Anliker López, el secretario general de Nuevas Ideas, es amigo de infancia y juventud de Bukele. La relación entre ambos inició siendo estudiantes de secundaria, en los primeros años de los 90, según recuerda Óscar Picardo, académico de la Universidad Francisco Gavidia, que les impartió clases. “Nayib Bukele era una alumno promedio. Era bastante callado. En su grupo de amigos estaba Federico Anliker. Eran estudiantes en el rango de lo normal”.
En 2012 Bukele se asoció con gente cercana a José Luis Merino y con una empresa del Grupo Alba Petróleos, Inversiones Valiosas, para operar el Canal TVX, y nombró a Federico Anliker como vicepresidente. En abril de 2018, Anliker dijo a El Faro que desde hacía mucho tiempo se había desligado de ese cargo en el canal, administrado por la sociedad Starlight S.A de C.V. Anliker se convirtió en 2018 en Secretario General de Nuevas Ideas.
Primo hermano de Federico Anliker es Pablo, el empresario agrícola de 41 años que ha sido designado como nuevo ministro de Agricultura y Ganadería. Aparte de su trayectoria en el partido Nuevas Ideas, donde es el representante para el departamento de La Libertad, ha sido representante legal de la empresa Precocidos S.A de C.V. que comercializaba arroz y frijol de de la marca Alba, parte del conglomerado financiado por Alba Petróleos El Salvador.
Alba Petróleos es una amplio conglomerado de empresas ligadas al FMLN y bajo control del dirigente de izquierda José Luis Merino, y la Fiscalía la investiga por lavado de dinero. El viernes 31 de mayo, la FGR allanó 25 sociedades vinculadas a Alba. El Faro reveló en 2016 que las empresas Alba trasladaron $290.6 millones a empresas ubicadas en Panamá, un paraíso fiscal donde no pagan ningún impuesto. En el país, Alba invirtió en sociedades dedicadas a la venta de combustibles, constructoras y en el canal TVX, del que Federico Anliker fue vicepresidente.
Pablo Anliker también participó en un altercado en las instalaciones del Tribunal Supremo Electoral (TSE) en diciembre de 2018, cuando los seguidores de Bukele creyeron que la institución estaba cambiando los colores de la bandera en la papeleta de votación de las presidenciales de febrero. Pablo Anliker y su primo Federico mantuvieron cercadas las oficinas del TSE e impidieron la salida de decenas de empleados por horas, mientras sus simpatizantes gritaban y golpeaban los portones.

Federico Anliker, secretario de Nuevas Ideas, en el inicio del proceso de inscripción formal como
partido político ante el TSE. 4 de abril de 2018.


Desde la alcaldía y del FMLN
Mario Durán, el nuevo ministro de Gobernación, fue uno de los primeros presentadores del canal TVX, ligado a Bukele y del que Federico Anliker fue directivo. En 2015 Bukele lo incluyó entre sus concejales para la alcaldía de San Salvador. Durán ejerció varias veces de alcalde interino cuando el titular, entonces político del FMLN, se ausentaba.
Bukele confió en él hasta el punto de designarlo como uno de los responsables del diálogo de la alcaldía de San Salvador con las pandillas. En una investigación publicada a mediados de 2018, El Faro confirmó que Durán fue parte del equipo que Bukele integró para acercarse a estas estructuras criminales y buscar que éstas no fueran un obstáculo para las actividades y proyectos de la municipalidad.
Ahora Durán tendrá el cargo que dejó Arístides Valencia, el exministro de Gobernación con el FMLN, que siendo diputado se sentó con líderes de la Mara Salvatrucha y el Barrio 18 durante la campaña 2013-2014 para que estas incidieran a favor de Sánchez Cerén en la elección presidencial que terminaría ganando .
En la elección municipal de 2018, Durán fue candidato a concejal por el FMLN en la planilla encabezada por Jackeline Rivera, después de que el partido expulsara a Bukele. Faltando nueve días para la elección, en febrero de 2018, Durán anunció sorpresivamente que renunciaba a la candidatura por considerar que el FMLN había perdido el rumbo. En la breve rueda de prensa en la que anunció su salida, lo acompañaba uno de los asesores en comunicación de Bukele, Ernesto Sanabria, que ha acompañado al ahora presidente desde la campaña municipal de 2012.
En la última campaña presidencial, Durán fue emisario de Nuevas Ideas para San Salvador y vocero del candidato, ahora presidente electo.
Otra funcionaria que tuvo sus orígenes en el FMLN y acompaña a Bukele desde su gestión en Nuevo Cuscatlán es Carolina Recinos, quien fue designada Comisionada Presidencial de Operaciones y Gabinete de Gobierno. Recinos asesoró entonces a Bukele en sus negociaciones con empresas que intentaban construir urbanizaciones en Nuevo Cuscatlán.
Recinos fue también gerente general de la alcaldía de San Salvador cuando la dirigió Carlos Rivas Zamora entre 2003 y 2006. Fue militante del FMLN hasta que este partido la expulsó tras un proceso disciplinario.
Recinos también está vinculada a TVX. Asumió funciones de coordinadora editorial del equipo de prensa a mediados de 2013. El 2 de marzo de 2015, Recinos fue una de las invitadas especiales que acompañó la proclamación de Bukele como nuevo alcalde de San Salvador. En aquel momento, algunos efemelenistas veían que la presencia de Recinos y otros colabordores de Bukele representaba el regreso al FMLN de aquellos que habían desafiado la línea dura representada por Schafik Hándal.
Hay al menos otros cinco nuevos funcionarios que trabajaron para la administración Bukele en San Salvador entre 2015 y 2018. Suecy Callejas, Ministra de Cultura, fue Secretaria de Cultura de San Salvador; Rolando Castro, Ministro de Trabajo, fue gerente de parques y jardines; Sofía Medina, nueva Secretaria de Comunicaciones, tuvo un puesto similar en la municipalidad; Vladimir Hándal será designado Secretario de Tecnología y durante la gestión capitalina de Bukele fue el Gerente de Informática; mientras que Fernando Andrés López Larreynaga, nuevo ministro de Medio Ambiente, ocupó el cargo de Gerente de Catastro.

Nayib Bukele celebra los resultados obtenidos en la elección presidencial
del 3 de febrero de 2019. Lo acompaña su esposa Gabriela Rodríguez,
quien fue la encargada de la plataforma de educación del candidato.
 Foto de Luis Acosta, AFP


Un gabinete construido en familia
Tras el triunfo del 3 de febrero, han pasado cuatro meses de trabajo en los que la información sobre la conformación del gabinete de Bukele se ha manejado con extrema discreción por parte de su entorno más cercano. Una pieza clave en los primeros nombramientos anunciados, seis ministras sin apenas pasado político y con trayectoria profesional en distintas ramas, es la esposa del nuevo presidente, Gabriela Rodríguez.
El primer nombramiento anunciado por el nuevo presidente es de hecho el de una persona cercana desde hace años a la familia Bukele y amiga personal del mandatario y su esposa, la canciller Alexandra Hill Tinoco. Hill, con trayectoria en prevención del consumo de drogas, trabajó durante los últimos años en ese mismo campo para la Organización de Estados Americanos. En su primera entrevista periodística tras el anuncio de su designación, en el canal televisivo TCS, el 3 de mayo, Hill confirmó que conoce a Bukele “desde hace años” y que este la invitó a ser Ministra en una reunión en su propia casa.
“El área social, de salud y educación, lo estuvo viendo Gaby”, dice una fuente que conoció del proceso de conformación del gabinete. “No sé si tuvo la última palabra, pero sí fue importantísima en la elección de las personas del gabinete”. El 19 de mayo, Carla Evelyn Hanania de Varela fue nombrado ministra de Educación y el 27 de mayo, Ana Orellana Bendek fue designada como ministra de Salud. La primera no tiene ninguna cercanía conocida en el círculo íntimo de Bukele, pero la segunda llegó a conformar la mesa técnica en salud de Nuevas Ideas.
Gabriela Rodríguez fue influyente en el área social desde la campaña presidencial. En enero de 2019, El Faro intentó obtener entrevistas con el equipo de campaña de Nayib Bukele para hacer preguntas sobre su plataforma de educación. Miguel Kattán y Paul Steiner, entonces voceros del candidato, señalaron que Rodríguez tenía la última palabra en ese tema. Ni durante la campaña ni tras la victoria de Bukele en las urnas, aceptó dar una entrevista. El 19 de febrero de 2019, Kattán volvió a responder: “la coordinación (sobre las apuestas de educación del nuevo gobierno) la lleva ella totalmente y ahorita no está dando entrevistas”.
Ibrajim Bukele, uno de los hermanos del presidente que también trabajó como reclutador de funcionarios públicos para el gabinete, confirmó a El Faro que Rodríguez fue determinante en los nombramientos del gabinete social y que él, desde hace tres meses, llevó a cabo al menos 270 entrevistas que sirvieron al presidente como filtro para el área de economía y energética. “Los nombramientos dependían al final del presidente”, dijo sin profundizar en los perfiles elegidos para los cargos.
Tres personas que conocieron de cerca el proceso y que aceptaron hablar bajo condición de anonimato señalaron que la sede de la empresa Yamaha, cerca de la Alameda Roosevelt, sirvió como centro de reclutamiento. Ibrajim Bukele dijo de que no todas las entrevistas se llevaron a cabo en esa oficinas, propiedad de la familia del presidente. “Ahí era solo yo. Había varios grupos, cinco grupos que estaban haciendo entrevistas en diferentes áreas para hacer llegar un listado filtrado al presidente”. Ibrajim Bukele mencionó que en otro de los grupos estaban el empresario Adolfo Salume y el economista Luis Membreño. “Ellos tenían un grupo por su lado y quisieron dar sus propuestas. Al final no se les dijo que no. Fueron bienvenidos a que dieran sus propuestas”, dice el hermano del presidente.
Resulta curioso, sabiendo esto, que un gerente comercial de Yamaha Motors, haya sido juramentado este sábado como nuevo ministro de Obras Públicas. Se trata de Edgar Romeo Rodríguez, licenciado en Economía por la Universidad Centroamericana UCA. Antes de trabajar para la familia Bukele, Rodríguez fue pasante de la Superintendencia de Competencia durante el año 2013. En su nuevo cargo tendrá bajo su responsabilidad la ejecución de un presupuesto anual que en 2018 fue de 216 millones de dólares.
El nombramiento del único sobreviviente del gobierno del FMLN, el ministro de Hacienda Nelson Fuentes, es según Ibrajim Bukele, provisional. “Hasta donde yo sé, su nombramiento es como interino”. En sus redes sociales, Fuentes celebra su permanencia en el cargo como quien ocupa un cargo con futuro.
Dos días antes de la juramentación, El Faro reveló que Fuentes, que oficialmente ocupaba el cargo ad honorem,duplicó en realidad su salario legal como ministro gracias a un contrato secreto como asesor de su propio despacho, un documento que él mismo firmó y que contó con la venia de Casa Presidencial. Así, Fuentes pasó de ganar 5,000 dólares como “asesor de despacho” a ganar 7,500 siendo ministro, aunque el pago que la Ley de Salarios fija para ese cargo no alcanza los 4,000 dólares.
Tras el acto de juramentación, El Faro preguntó a Fuentes si los funcionarios del nuevo gobierno devengarán el sueldo aprobado por Ley de Salarios o si tendrán un complemento u otra forma de contratación. El funcionario dijo no tenerlo claro todavía. “No tengo definido nada”, dijo. “Hay que consultar con los secretarios. No tengo una respuesta para usted”, añadió. Por años, y al menos en los últimos cinco gobiernos, los principales miembros de cada gabinete han recibido sobresueldos provenientes de la partida secreta de la presidencia, sin declararlos a Hacienda ni pagar impuestos por ellos.
Adolfo Salume asistió a la toma de posesión como invitado. El empresario, es secretario general del partido Democracia Salvadoreña, que compitió contra Nayib Bukele en las elecciones presidenciales del 2 de febrero de 2019 como parte de la Alianza por un Nuevo País, encabezada por Arena y con Carlos Calleja como candidato.
Un pariente del presidente que ya tiene un cargo en el nuevo gobierno es Miguel Kattán, tío de los hermanos Bukele y director de administración de la comuna capitalina durante la administración Bukele. En Nuevas Ideas también ostentó el cargo de secretario nacional para el desarrollo económico y social. Kattán Ayudó a Nayib Bukele a conseguir apoyos económicos para su campaña y coordinó las mesas técnicas para la conformación del Plan Cuscatlán. El domingo 2 de junio fue nombrado como Secretario de Comercio e Inversión.
Al frente del Organismo Promotor de Exportaciones, Proesa, Bukele nombró a Salvador Gómez, un amigo que apoyó a Nuevas Ideas como enlace con la diáspora salvadoreña en Estados Unidos. Desde 2015 (Gobierno de Salvador Sánchez Cerén), fue asesor de esa institución, aunque su pasado en gobiernos del FMLN tiene larga data: fue candidato a la alcaldía de Atiquizaya para las elecciones del 2009 y gobernador de Ahuachapán entre 2011 y 2014 (gobierno de Mauricio Funes). El 30 de diciembre de 2017, Gómez divulgó en su cuenta oficial en Facebook la ceremonia de bautizo religioso de su hijo. Los padrinos del niño, según detalló en la fotografía, son la ahora pareja presidencial. 
Pero la gran incógnita sobre el peso que este círculo de familiares, socios, y amigos de infancia tendrá en el gobierno de Nayib Bukele se centra en dos personas que por el momento no tienen un cargo oficialmente asignado y cuyo papel en la nueva administración está por definir: Karim Bukele y Arena ortega.
Ortega, hermana de Gabriela Rodríguez, ocupó cargos en la embajada de El Salvador en Washington y ha sido pieza clave en la gestión internacional de Nuevas Ideas, especialmente en Estados Unidos. Fue asesora de despacho de Bukele mientras este fue alcalde de San Salvador y se vio envuelta en una polémica por el posible nepotismo del ahora presidente al contar con ella, Kattán y su hermano Yamil como colaboradores en la municipalidad.
Mientras Yusef Bukele fue fundador de Nuevas Ideas, el encargado de organizar Nuevas Ideas TV, e hizo, por ejemplo, labores de vigilancia e urnas el día de la elección presidencial como jefe de centro en Cifco; Karim fue jefe de la campaña presidencial de Bukele, y es el hombre al que varias fuentes consultadas para este reportaje señalan como principal asesor, consejero y estratega de su hermano Nayib durante los últimos años.
El día de la toma de posesión, Karim Bukele dijo a El Faro que no tendrá un puesto en el Gobierno y que su trabajo con su hermano terminó tras la campaña.
Aunque el corazón del gabinete ya está decidido, y a pesar de que la primera sesión del consejo de ministros sesionó el 2 de junio, decenas de nombramientos aún son inciertos. De los 89 nombramientos que conforman la estructura del Ejecutivo, hasta el 5 de junio, el Gobierno solo había anunciado de manera oficial 31 cargos. 
Antes del arranque del nuevo Gobierno, tres miembros del equipo de trabajo del presidente Bukele explicaron a El Faro que una de las primeras acciones de esta administración será la reducción de algunos ministerios y la desaparición o transformación de las secretarías presidenciales. Las fuentes aseguraron que la Secretaría de Transparencia y Participación Ciudadana desaparecería y se crearía una Secretaría de Integridad Pública que dependerá de la vicepresidencia de Félix Ulloa. Las fuentes hablaron en anonimato porque la estrategia de comunicaciones de este gobierno es centralizar la información: la vocería principal de lo que pueda comprometer la imagen del gobierno la tendrá el mismo Nayib Bukele.
“Se ha discutido la posibilidad de eliminar casi todos los viceministerios, pero parece que es algo sólo puede hacerse vía la Asamblea Legislativa. Por eso empezarán por lo que puede hacerse vía decreto presidencial”, explicó un miembro del equipo que ha discutido este tema con el presidente Bukele. “Se quiere recortar grasa al Estado”, agregó.
El 2 de junio, Bukele anunció la desarticulación de cinco secretarías adscritas a la Casa Presidencial: Técnica, Inclusión Social, Transparencia, Vulnerabilidad y Gobernabilidad. 
*Con reportes de Nelson Rauda


*Nota del Editor: Esta nota fue actualizada en la mañana del miércoles 5 de junio. Se agregó la confirmación de los cargos de Miguel Kattán, Carolina Recinos y Sofía Medina, oficializados el domingo 2 de junio, y la desaparición de cinco secretarías del Ejecutivo. Se incluyó, además, un párrafo con información del nuevo director de Proesa, Salvador Gómez, enlace para los salvadoreños en el exterior de Nuevas Ideas y amigo del presidente Bukele. 

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Edición Número 80, Girardot, Junio 8 de 2019


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miércoles, 13 de marzo de 2019

Edición Número 63, Girardot, Marzo 13 de 2019:-EL SALVADOR: EL TEMPLO ENTRE REJAS: HISTORIA DE EVANGÉLICOS Y PANDILLAS




                                                            Edición Número 63 Girardot, Marzo 13  de 2019


EL SALVADOR:
EL TEMPLO ENTRE REJAS: UNA HISTORIA DE EVANGÉLICOS Y PANDILLAS*


POR CARLOS MARTÍNEZ


 
Exmiembros de las pandillas MS-13 y Barrio 18 participan de un culto general en el Centro Penitenciario de San Francisco Gotera, en la cabecera departamental de Morazán, un departamento a 200 kilómetros de la capital de El Salvador. En este recinto conviven miembros de ambas pandillas que han mantenido una rivalidad de muerte histórica por más de 25 años. En este centro penal, dos iglesias, La Final Trompeta y Torre Fuerte, lideran a los reclusos. Foto de El Faro: Víctor Peña.

Los miembros de pandillas y los creyentes evangélicos comparten una misma composición social, han abrevado de la misma fuente de adeptos. Este análisis explora esa historia en común que ha cristalizado en el penal de San Francisco Gotera, donde ha ocurrido un milagro o un extraordinario experimento social cuyos alcances apenas se conocen.

El Centro Penal San Francisco Gotera se convirtió en el año 2018 en la cristalización de décadas de simbiosis entre cristianos evangélicos y pandilleros. Desde dentro se repite con orgullo que lo que ahí ha pasado es, así, sin atenuantes, un milagro: la mano de dios todopoderoso haciendo de las suyas, “tocando corazones” y haciendo obras que para los hombres son imposibles. Así dicen.

Aquella es una cárcel dura. Durante los 80 se le consideró una cárcel de máxima seguridad y quienes la vivieron la recuerdan como una oscura pesadilla. Actualmente viven ahí más de 1 600 personas, aunque está hecha solo para 381. Escasea siempre el espacio, el agua y el aire. Se apodera de ella, día y noche, un calor apretado, que aviva los olores y los echa a flotar por cada pasillo, por cada patio y por cada celda.  Ahí dentro, cada día, durante todo el día, la totalidad de internos –expandilleros todos– se entrega a una febril actividad religiosa donde cantan, bailan, celebran cultos, adoran, predican, tocan tambores hechos con barriles, aplauden, hablan en lenguas, interpretan las lenguas, leen la Biblia, estudian la Biblia, anuncian profecías, creen en profecías, se convierten, se reconvierten, se perdonan unos a otros, se perdonan a sí mismos.

La existencia de iglesias al interior de las cárceles salvadoreñas no es una novedad, ni siquiera lo es entre pandilleros. Sin embargo, los internos del penal de Gotera llevaron las cosas a un extremo inédito: en 2015, esa prisión fue destinada para contener a miembros de la facción Revolucionarios del Barrio 18. Entre ellos, llegaron también 300 internos que se declaraban cristianos. Con el paso del tiempo, cuando el número de “ovejas” creció, se les concedió un sector exclusivo para ellos. Pero su número volvió a crecer y se les concedió otro sector y luego otro y otro… hasta que el penal completo proclamó a quien quisiera escucharles que ellos ya no eran pandilleros, que abandonaban su vida anterior y la abominaban.

Como prueba máxima de su decisión, de que los odios y los afanes mortales que dirigieron sus existencias habían quedado atrás, los internos tatuados con el número 18 en la piel, dieron la bienvenida a otros, que habían escrito sobre sí mismos la M y la S. 

En el año 2018 el Estado dejó de considerar Gotera como una cárcel de pandilleros activos y trasladó a ese recinto a un centenar de reclusos de la Mara Salvatrucha-13 que se autoproclamaban cristianos. Óscar Vladimir Martínez fue parte de esos traslados: durante su vida pandillera fue El Zarco de San Cocos y consiguió escalar hasta ser miembro de la ranfla de la MS-13, la cúpula de la pandilla. Cuando supo que iba a ser trasladado a un penal de dieciocheros se temió lo peor y sus miedos crecieron cuando las rejas se abrieron y aparecieron aquellas caras llenas de tinta y de números.

Los recién llegados fueron recibidos con algarabía, se agradeció a dios por su presencia, se celebraron cultos en su honor y se les llamó hermanos. Los dieciocheros llamaron hermanos a los emeeses. Entre los internos se repiten, se enseñan unos a otros, que tanta cantidad de prodigios solo puede explicarse a través de la mano amorosa y perdonera de dios.

* * *
Soy ateo. O sea, que en –casi– todos los casos me inclino a creer que no hay dios, que no hay un morador del misterio, que su poder no existe, que su proverbial misericordia no es más que una añoranza de hombres machacados por la realidad. Pero no siempre fui ateo.

Alguna vez incluso fui católico y como buen católico creí que la verdad mía era la verdad, a secas.  Aprendí a ver, desde la inmensa altura de mi fe –que había parido a la Teología de la Liberación, a Óscar Romero, a los mártires jesuitas de la UCA– con un profundo, profundo, desprecio a los creyentes evangélicos.

Ellos tan estridentes, tan vacíos de filosofía y de una teología buena –como la mía– ; ellas con esas mantillas en la cabeza y sus faldones largos, tan dadas al llanto ceremonial, a la epilepsia ritual; unos y otros tan faltos de cimientos académicos, tan fanáticos y todos tan… tan… pobres. Porque una cosa es admirar la filosofía o la teología que habla de los pobres y los libros que los elevan a la categoría de hijos predilectos de dios y otra, más incómoda, más peligrosa, más mugrienta, calurosa y aburrida, es admirar a los propios pobres, e intentar comprender la forma –las formas– en que se las arreglan para resistir.

Pese a ello, este breve ensayo hace un recuento por una historia en la que aparecen unos pobres ofreciendo consuelo, salida y quizá redención a otros pobres. Es también una historia donde dios habla con voz clara, donde el misterio casi es palpable y donde los efectos colectivos de esas creencias son muy reales.

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Exmiembros de las pandillas MS-13 y Barrio 18 participan de un culto general en el Centro Penitenciario de San Francisco Gotera. 1 600 expandilleros habitan este penal diseñado para 381 reclusos.
Todos aseguran ya no pertenecer a sus organizaciones criminales y se declaran evangélicos. Foto de El Faro: Víctor Peña.


En El Salvador, luego de los conflictos bélicos de los 70 y 80, la Iglesia católica fue perdiendo fuerza y penetración en las comunidades empobrecidas: fueron mermando, casi hasta la extinción, las comunidades eclesiales de base –combustible de los movimientos insurgentes– y comenzaron a escasear los sacerdotes en sandalias ávidos de “oler a pueblo” y de practicar esa alquimia tropicalísima que les permitió juntar a Jesús de Nazaret, a Carlos Marx y al Che Guevara en la misma doctrina.

Siete de cada diez salvadoreños se consideraban católicos en 1995; en 2017, esa proporción había bajado a cuatro de cada diez. En 1994, solo dos de cada diez salvadoreños eran cristianos evangélicos, veinte años después tenían un empate técnico con los católicos, que se mantiene hasta el día de hoy.

En el vacío que dejó “La” iglesia comenzaron a prosperar a un ritmo asombroso “las” iglesias. Mucho antes de que predicadores/empresarios comprendieran el potencial millonario del negocio de la fe y del diezmo; mucho antes de que existieran grandes y lujosos templos con parqueos de tres plantas, aires acondicionados, marketing y cultos de gran producción, había ya pastores evangélicos predicando en garajes, en chabolas de lata, en canchas de fútbol, con micrófono, con megáfono o a grito pelado y fueron echando raíces sólidas en los barrios y comunidades, donde también comenzaba a crecer –al mismo asombroso ritmo– otro fenómeno: las pandillas.

Una vez que la guerra civil terminó, Estados Unidos deportó casi de inmediato a grandes cantidades de centroamericanos que guardaban prisión en sus cárceles. Entre ellos, cientos –miles quizá– de pandilleros que habían llegado al sur de California siendo niños, huyendo de la guerra y de sus horrores. Esos niños se las arreglaron para encajar en escuelas y calles hostiles y siempre ajenas, abrevando de la cultura de los marginados y aprendiendo a hacerse respetar. Una década después, siendo adultos, con el cuerpo tatuado, fueron obligados a retornar a un país del que apenas guardaban recuerdos turbios, al que llegaron con un diminuto arsenal de palabras en español y con el desconcierto de no saber si ahí –en esa tierra caliente, arrimados a veces en casas de parientes que jamás habían visto en persona– seguían siendo homeboys y si, junto a ellos, viajaban también los barrios a los que pertenecían.

Pese a los titubeos iniciales, la MS-13 y el Barrio 18 consiguieron sobreponerse al cambio abrupto de entorno, medrando en las sombras de países que se estaban lamiendo las heridas. Cuando como sociedades notamos su existencia, ya controlaban gran parte del territorio. Las iglesias evangélicas hicieron algo muy parecido: menospreciadas por el catolicismo, fueron ganando terreno hasta representar más o menos a la mitad de todos los creyentes.  De manera que las pandillas y las iglesias evangélicas aprendieron a conocerse y a convivir desde los tiempos en que ambas eran basura bajo la alfombra.

En la actualidad, evangélicos y pandillas comparten un mismo ADN, una misma composición social: según los datos recogidos por LPG-Datos, que mide las convicciones religiosas de los salvadoreños desde 2004, se es más evangélico si se es más joven, si se vive en zonas urbanas y si se es más pobre. Se tiene más probabilidades de ser pandillero, aunque suene a perogrullo, si se es joven, si se vive en comunidades urbanas y, sobre todo, si se es pobre.

Por eso unos y otros se han aprehendido, se conocen, han convivido, conviven. De alguna manera confían unos en otros: en la actualidad, la principal vía por la cual un miembro de una pandilla puede abandonar su organización es si se convierte en “oveja”, en “aleluya”, en “hermano”. Los únicos que pueden gritar a voz en cuello –en medio de comunidades totalmente controladas por las pandillas– que la Mara Salvatrucha-13 o el Barrio 18 son el demonio y exhortar a los jóvenes a abandonarlas son los pastores evangélicos. Son ellos los únicos autorizados para violar la compleja red de fronteras urbanas establecidas por estas organizaciones criminales.

Desde luego, esas afirmaciones admiten un gran número de matices: no es tan simple como darle un portazo a la vida pandillera y ser de pronto redimido por el Señor. Para ello es necesario pasar por un complejo entramado de trasvases: hay que vestirse de una manera, llamarse entre sí de una forma, someterse a determinados rituales y a determinada jerarquía. Así, si en la vida “mundana” se llevaban los Nike Cortez y los pantalones Dikies y Van Davis, en la vida cristiana se llevarán pantalones formales y camisas manga larga, cuando no corbata; si antes eran homies, luego serán hermanos; si antes había que cumplir misiones criminales y asistir a los “mirin”, los hermanos deberán dejarse ver en misiones de avivamiento y prédica de “la palabra”, en cultos semanales y en vigilias. Si antes respondían a un palabrero, a un corredor de programa o a una ranfla, luego estarán sometidos a la aprobación de diáconos, ancianos y pastores. Y estarán sometidos, unos y otros, a una estricta y permanente vigilancia, a un riguroso examen de conducta, que puede devenir en castigos: aislamiento y desprestigio social, si se es evangélico; o palizas y asesinatos, si se es pandillero. De los nuevos miembros –de pandillas y de iglesias– se esperará un fervor estridente, una manifestación explícita y rotunda de la nueva vida adquirida.

En El Salvador, hoy por hoy, las iglesias evangélicas tienen además el monopolio de la redención: dentro del imaginario pandillero, simbolizan la puerta más ancha, la más buscada, la más efectiva para abandonar una estructura a la que han jurado lealtad vitalicia.  La Iglesia católica prefiere no involucrarse en temas que en realidad no entiende, y el Estado renunció durante años, con descaro, a cualquier intento de rehabilitación. En El Salvador no existe ninguna ley de reinserción o de rehabilitación, y las cárceles han sido desde siempre mazmorras de espanto, incapaces por sí mismas de generar en nadie el prurito de la conversión.

Durante años ha habido un corredor abierto entre pandillas y evangélicos: los he visto transitar, entrar y salir. He conocido a poderosos líderes pandilleros bregando por cambiar su vida con éxito; los he visto también abominar su vida pandillera con gran pompa para volver al cabo de unos meses, producto de necesidades más mundanas, a reintegrarse a sus barrios.

Sin embargo, lo ocurrido en la cárcel de Gotera marca un antes y un después en la relación entre ambos. En el enorme templo enrejado que es hoy esa prisión conviven miembros de todas las pandillas: aquellos que alguna vez fueron líderes poderosos de la guerra irregular que se libra en El Salvador desde hace décadas, abandonaron su poder y su influencia y pasan sus días alabando el poder redentor de Cristo al lado de hombres que años atrás fueron sus enemigos mortales.



Exmiembros de la MS-13 levantan la mano para identificarse ante la pregunta del fotoperiodista. 
Unos 150 ex emeeses conviven con más de 1 000 ex dieciocheros en el penal de Gotera.
 Foto de El Faro: Víctor Peña. 


Gotera es un experimento, una lección quizá, o una obra divina, según quien lo mire, capaz de sintetizar fenómenos complejos que han convivido durante años.

Pero he dicho ya que soy ateo y agregaré que como tal no creo en milagros. Creo, eso sí, que esas  1 600 almas, con sus respectivos cuerpos, han señalado un camino que no les ha sido impuesto, sino uno que han elegido. Que ante la ausencia de puertas abiertas de parte del Estado, ellos recurrieron a una que conocían bien, que siempre había estado ahí, abierta de par en par y que se abrazaron a ella como un náufrago o un sediento. Pero sé que nadie vive de versículos bíblicos –al menos no mucho tiempo– y que el fervor es algo que naturalmente se apaga con el paso de los años. Creo también que aquellos que han entregado su corazón a Cristo, en medio de aplausos y de fanfarrias, están llenos de necesidades muy humanas y que llegan ahí, precisamente, machacados por la realidad.

El milagro de la conversión masiva dentro de aquel templo enrejado, será, pienso, anecdótico, sin un Estado que tome nota de lo ocurrido, sin una academia que nos ayude a comprender las lecciones que la cárcel de Gotera enseña, sin una sociedad lista para creer que un hombre no es necesariamente el mismo para siempre y –como un gesto bueno, como un único pago– sin que demos un aplauso cerrado, o algo parecido, a aquellos que durante años, desde soledades difíciles de imaginar, han gritado en garajes, en chabolas de lata, en canchas de fútbol, un mensaje de amor en medio de una de las capitales del odio.
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*EL FARO/ San Salvador/ Marzo 5 de 2019 (Textos y fotografías)

FUENTE: https://elfaro.net/es/201903/el_salvador/23078/El-templo-entre-rejas-una-historia-de-evang%C3%A9licos-y-pandillas.htm


Edición Número 63, Girardot, Marzo 13 de 2019


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miércoles, 16 de enero de 2019

Edición Número 52, Girardot, Enero 16 de 2019:-LA FRANCESA QUE FUNDO LA EDUCACIÓN PREESCOLAR EN EL SALVADOR





                                                            Edición Número 52 Girardot, enero 16  de 2019


LA FRANCESA QUE FUNDÓ LA EDUCACIÓN PREESCOLAR EN EL SALVADOR*

POR CARLOS CAÑAS DINARTE 
(Textos y Fotos)





En El Salvador de 1884 había una fuerte presencia de niñez indígena o en zonas
 urbano-marginales. / DEM



Cuando el 2 de abril de 1879 la educadora francesa Augustine Charvin desembarcó en el puerto de La Libertad tenía 41 años de edad. Nacida en la ciudad de Nancy, antigua capital de la provincia de Lorena, el 28 de agosto de 1838, llegaba contratada por el gobierno presidido por el doctor Rafael Zaldívar y formaba parte de un segundo grupo de personal francés que se necesitaba para reforzar las áreas educativas y militares del país.
Esta nueva oleada francesa había sido seleccionada en París por el abogado y escritor colombiano José María Torres Caicedo, nacido en Santafé de Bogotá en marzo de 1829. Miembro fundador de la Academia de la Lengua de Centro-América, germen sansalvadoreño de la primera Academia Salvadoreña de la Lengua, entre 1875 y 1885 fungió como representante diplomático salvadoreño ante los gobiernos de Francia, Santa Sede, Bélgica, Holanda, Inglaterra, España y Alemania. Redactor de la prestigiosa revista El correo de ultramar, fue uno de los creadores del término Latinoamérica o América Latina, en oposición a la América Hispana o Hispanoamérica impulsada por la corona española. Tan destacado personaje para nuestras relaciones internacionales terminó sus días el 25 de septiembre de 1889, preso en las redes de la locura, amarrado al pie de un poste, en el asilo para orates de Charenton.
Con un currículo magisterial de más de 14 años, el propósito original de la señorita Charvin era abrir una institución educativa superior para las mujeres salvadoreñas, cuyo intento más reciente había sido hecho el 15 de noviembre de 1868 por las institutrices francesas María Lesquoy y Lucía Poupinelle, llegadas a la capital salvadoreña el 30 de octubre de ese mismo año.
El nuevo Colegio Normal de Señoritas fue fundado en septiembre de 1879 y la señorita Charvin lo dirigió hasta noviembre de 1882, cuando dicho plantel fue puesto al mando de Laura Hall y Refugio Morán, quienes renunciarían a sus cargos en diciembre de 1885.

Con su nombre castellanizado a Agustina y ya alejada de la formación media de las mujeres salvadoreñas, la educadora gala gestionó ante el mandatario Zaldívar para que se le permitiera fundar una institución educativa que velara por la educación de la niñez de aquel El Salvador finisecular.
Así fue como, a inicios de 1884, fue puesto al servicio del público nacional el Jardín de la Infancia, primer kindergarten nacional y centroamericano, inspirado en la institución preescolar iniciada en 1837 por Friedrich Fröbel (1782-1852) en Blankerburg, localidad alemana de donde el término (kinder, niños y garten, jardín), llevado en manos y mentes de sus discípulos, se expandió por el oeste de Europa, Estados Unidos y América Latina entre 1850 y 1870.
Según las innovadoras propuestas del educador germano, todo kindergarten debía estar basado en la idea de la importancia del juego en la formación de los niños y niñas, en un ambiente en que se pudieran educar libres y sanos, mediante juegos, canciones, materiales especialmente elegidos para trabajar e historias dirigidas a las necesidades de las personas de más corta edad.
Conocedoras ya de esa filosofía educativa, ese primer Jardín de la Infancia de toda el área centroamericana fue cofundado por la señorita Charvin, la mentora vicentina Victoria Aguilar y la profesora Carmen Menéndez. Debido al estado civil de las tres educadoras, es más que probable que de él se derivara la costumbre tan extendida en El Salvador de llamar “señoritas” a todas las educadoras de nivel parvulario o preescolar.
Mediante los aspectos lúdicos sugeridos por el método pedagógico de Fröbel (Froebel), esa primera institución parvularia nacional utilizaba el juego para desarrollar los cursos de Lectura, Aritmética –que incluía el uso del sistema métrico decimal, adoptado oficialmente por El Salvador hasta el año siguiente-, Lecciones objetivas, Geografía, Francés, Historia natural, Principios de fisiología e higiene, Gramática castellana, Religión, Calistenia y Piano.


 Augustine Charvin
https://static.elmundo.sv/wp-content/uploads/2019/01/Agustine-Charvin.jpg


Algunas de estas materias contaban con el auxilio de un museo escolar y de varios mapas, de fabricación europea, para tratar temas de geografía física, política y meteorología.
Compuesto por tres secciones con dos grados cada una –establecidos bajo el criterio de los conocimientos y no el de la edad-, al Jardín de la Infancia asistía más de medio centenar de niñas y niños, número que en 1887 se triplicaría.
Entre aquel cúmulo de energía y algarabía se encontraban José Mejía, Luz Gómez, Clotilde Fiallos, Mercedes Mejía, Lucía Dreyfus, Adela Delgado, Concepción Peralta, Dolores Castañeda, Ángela Hidalgo, María Luisa y Enrique Pawski, Josefa Delgado, Fernando Párraga, Carlos Leiva, Maura Alfaro, María Teresa Mendiola, Salvador Jirón, Emeterio Paredes, Héctor Blanco, Federico Posada, Francisco Zaldívar, Estanislao van Severen, Jorge Esquivel; Ignacio y Carlos Zepeda; Leonor, Elena y Carmen Meléndez; Sara Lemus, Isabel Romero, Ester Meza, Coralia Trigueros, Soledad Castillo, Laura y Carmen Bousquet; Etelvina Ambrogi, Alfredo Trigueros, Alberto Bueron; Ricardo y Héctor Moreira; Miguel Fuentes, Manuel Fiallos, Francisco Lagos, Berta Dreyfus; Concepción y Ángela Manzano; Mercedes Barraza, Dolores Ayala y Margarita Bernabéu; Vicente Sol, Juan Ramón Uriarte, Carlos Leiva, Víctor Jerez y Manuel Castro Ramírez.
Según lo reporta el Diario oficial del viernes 12 de diciembre de 1884, la mayoría de estos niños y niñas se presentó a los salones de la antigua Universidad de El Salvador (ahora Predio Universitario, contiguo a la Catedral de San Salvador). Entre el 24 y 29 de noviembre de ese año, allí se sometieron a diversos exámenes públicos, ante un jurado evaluador compuesto por los doctores Rafael Reyes, Jorge Aguilar y Esteban Castro. Finalizado ese requisito de ley, el día 30 aquellos alumnos y alumnas fueron honrados y premiados por el entonces Ministerio de Instrucción Pública.
La misma fuente periodística del lunes 21 de diciembre de 1885 reporta que en los exámenes desarrollados entre el 1 y el 7 de diciembre de 1885 sobresalió la alumna sordomuda Mercedes Peralta, instruida con grandes empeños y progresos por la profesora Victoria Aguilar. Pocos años más tarde, la señorita Peralta entró a trabajar como empleada en el mismo centro educativo. Ese fue el origen de la educación especial, orientada a la población salvadoreña con minusvalías y discapacidades.
Hasta 1890, el Jardín de la Infancia estuvo localizado cerca de la Iglesia de La Merced, sobre la calle del Calvario, ahora 6ª. calle Oriente. En 1895 se trasladó a un nuevo local, situado sobre la antigua 9ª. avenida Sur, frente al Hotel Inglés.
Instalado en su nueva sede y siempre bajo la dirección de la señorita Charvin, el Jardín de la Infancia desarrolló sus actividades de este año lectivo entre el 1 de febrero y el 25 de noviembre. Asistían en ese momento 30 alumnos de tres a 10 años -quienes podían acudir en calidad de externos o medio internos-, al igual que con 49 alumnas de tres a 14 años, integradas al régimen del plantel en calidad de externas, medio internas o internas.
Los de menor edad en ese grupo estudiantil recibían clases diarias de Lectura, Escritura, Dictado, Francés, Aritmética, Geografía general, Clase objetiva, Moral y urbanidad, Recitación, Calistenia y Labores de mano. Mientras, los niños y niñas ya mayores eran instruidos en Lectura explicada, Escritura, Dictado, Traducción, dictado y gramática francesa, Aritmética, Geometría, Geografía de El Salvador, Historia de Centro América, Clase objetiva, Moral y urbanidad, Historia sagrada y Labores de mano.
Poco a poco, la educación parvularia brindada por esa primera institución centroamericana había ido calando hondo en las mentes de la población salvadoreña, tan reacia muchas veces a los cambios positivos. Pero el tiempo también había realizado su labor en la persona de la señorita Charvin y sus colaboradoras, por lo que hubo necesidad de establecer un kindergarten en la ciudad capital.
Esta nueva institución, llamada también Kindergarten no. 2, fue fundada en mayo de 1896 por el Ministerio de Instrucción Pública, presidido entonces por el humanista integral Francisco Gavidia. Con sueldos mensuales de 70 y 50 pesos, las educadoras Asunción Álvarez y Jesús Peña fueron nombradas como directora y subdirectora de ese nuevo plantel.
Tras muchos años de efectiva labor docente, Augustine Charvin se retiró de la dirección del kindergarten que ella fundara. En reconocimiento a su labor, en la sesión plenaria del 14 de marzo de 1900, la Asamblea Legislativa acordó entregarle un diploma de honor al mérito “como débil muestra de gratitud por sus servicios a la Patria en la noble carrera del magisterio”.
Rodeada de pobreza, cerró sus ojos hacia la eternidad en San Salvador, el viernes 4 de marzo de 1921. Llorada en sentidos artículos por los periódicos de la época, también recibió el homenaje del gobierno nacional, que el sábado 5 emitió el acuerdo ejecutivo en que declara su fallecimiento como “sensible pérdida para el Magisterio Nacional”.
Sus restos fueron depositados en una tumba del Cementerio General, pero su recuerdo y su legado educativo permanecieron en las mentes y corazones salvadoreños durante muchas décadas.
Veinte años más tarde, su compañera Victoria Aguilar también le rendía cuentas a la vida en San Salvador, el jueves 25 de septiembre de 1941, a los 72 años de edad. Fruto de su unión matrimonial con el ingeniero y educador Pedro Bedoya Larrave fue María Agustina Bedoya Aguilar, quien fungió durante muchos años como directora del kindergarten capitalino “Agustina Charvin” y como inspectora capitalina de educación parvularia. Por sus notables aportes en esta rama educativa, su nombre lo ostentan tres jardines de la infancia, situados respectivamente en Cojutepeque, en la 19ª. avenida Norte y en la calle 5 de noviembre, estas dos últimas del área urbana de San Salvador.



Niñez alojada en la Sala Cuna, institución de 1904 aún existente en
 la avenida Cuscatancingo, San Salvador. / DEM


Para 1940, las cifras estatales arrojaban la existencia de 51 instituciones parvularias (ocho oficiales, dos municipales y 41 particulares) y 2,717 estudiantes, de un total nacional de 1,285 centros educativos, con una población escolar estimada en 89,900 educandos. A partir de febrero de 1942, a muchas de esas escuelas comenzaron a llegar letras y partituras de más de un centenar de canciones infantiles, traídas desde México por la inquieta educadora y recitadora salvadoreña Lydia Villavicencio Olano. Ella adquirió esos materiales educativos de manos de un trabajador veracruzano de la radiodifusora XEW. Aquel hombre se llamaba Francisco Gabilondo Soler (1907-1990) y ya era conocido en toda Hispanoamérica como “Cri-cri, el grillito cantor”.
Según las estadísticas del Ministerio de Educación, para el año 2017 la tasa neta de cobertura en educación parvularia fue del 56.3 %, con atención para 225,431 niñas y niños entre cuatro y seis años de edad. En el caso de la educación inicial de cero a tres años de edad, la tasa neta cubría apenas el 5.1 % (29,009 niños y niñas) hasta agosto de 2017. Así, más de 190 mil infantes quedan fuera, año con año, de los jardines de infancia privados y públicos.
Pese a los cuestionamientos en cuanto a la calidad de la educación impartida y recibida, es indudable que se ha hecho un notable avance frente al 27.45 % de cobertura que había en 1994 y mucho más respecto a las cifras de 1940, 1887 y 1884.
Aunque ahora el olvido histórico bate sus alas sobre sus nombres, la señorita Charvin, sus colaboradoras y sus discípulas en el arte de educar a las mentes más jóvenes pueden descansar en paz.
Su obra no ha sido en vano. En estas dos décadas recorridas del siglo XXI, siempre hay y habrá niños y niñas a quienes el juego y las demás actividades compartidas educarán y desarrollarán en sus áreas socioafectiva, psicológica, motora y cognoscitiva. Así adquirirán las herramientas necesarias para que penetren en el futuro cercano al vasto universo del conocimiento.

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*Sábado 12, enero 2019 - 12:02 am Diario El Mundo (San Salvador)




Edición Número 52, Girardot, Enero 16 de 2019


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