martes, 9 de abril de 2019

Edición Número 70, Girardot, Abril 9 de 2019:-GAITAN - APOSTOL DEL PUEBLO




                                                            Edición Número 70 Girardot, Abril 9  de 2019



GAITAN

Apóstol del Pueblo*
(1898 [23 de enero] - [9 de abril] 1948)



POR CARLOS A. VARGAS CUÉLLAR
(9 de abril de 1951)


Jorge Eliécer Gaitán. El Diario (Girardot, Cundinamarca)


Entonces el silencio era rey y había gran alegría en las clases altas. El industrial contabilizaba pingues ganancias, los bancos practicaban la usura como en los tiempos medievales; los importadores veían crecer sus capitales; los especuladores jugaban hábilmente con la ley de la oferta y la demanda, y en todas ellas había gran contento.


Y el poder estaba en manos de unos pocos que lo habían recibido a título de herencia y habrían de transmitirlo a sus hijos.

Y la opinión pública estaba controlada por la gran prensa, y esta a su vez, por un reducido número de elegidos.

Y estos elegidos encausaban la opinión pública y  la opinión pública estaba con ellos. Hablaban la verdad y la verdad era con ellos.

De esta manera, el pueblo obedecía a sus amos, respetaba sus leyes y trabajaba fatigosamente para enriquecerlos.

Pero los amos eran ciegos, avaros e insensibles. No veían hacia abajo ni sentían  la miseria de los de abajo.

Y la injusticia estaba en las tablas de la Ley, porque los intereses de los amos eran la Ley.

Y la autoridad hablaba por sus bocas, el lenguaje de los patrones.

Y la paz estaba hecha a costa del sacrificio del pueblo.

Arriba, en las casas de los amos, había abundancia. Y había luz, calor y regocijo. Abajo ni heredad, ni abundancia, ni alegría. Y la oscuridad, el frío, y la miseria eran con ellos.

La tierra les era negada. Habían nacido en ella y la habían trabajado con rudeza, y su sudor la había fertilizado, pero otros eran los dueños.

Y los frutos que recogían desde el alba hasta el anochecer pasaban pronto a otras manos,  no duras y callosas, pero sí más hábiles. Y la especulación lo era todo en todas partes.

Y los obreros recibían su paga con moneda gastada y en todos ellos había gran descontento.


1948. REVISTA ALBUM/IBAGUÉ/JULIO 1948/CONCENTRACION
 POR LA PAZ PLAZA DE BOLIVAR- BOGOTA 1948 / DIRECTOR: 
JOSÉ JOAQUIN NIÑO ESPINOSA

Y fue entonces cuando uno de ellos habló y su voz se hizo oír y sentir. Y los demás lo miraron y lo siguieron porque decía la verdad, y la verdad era clara.

Su rostro tenía el gesto rampante de los profetas antiguos; en sus ojos, la indignación ardía en carbones y había majestad en él.

Era moreno como el pan de trigo y su voz tenía el acento de los precursores. Usaba el lenguaje de los suyos y por esto, los suyos lo entendieron y lo hicieron su caudillo.

Y el caudillo rasgó el silencio plácido que oprimía al pueblo y solazaba a los amos.

Y su palabra sonaba como el metal templado,  golpeó con insistencia sobre los cimientos de las oligarquías.

Y las oligarquías al enterarse del peligro que corrían, se aliaron para atacarlo. Y la gran prensa difamólo con severos epítetos. Y en todos ellos había gran desconcierto.

Pero el elegido de su pueblo era superior a los amos. Su voluntad era firme como el roble y su voz fuerte y violenta tenía el don de atraer a las multitudes.

Y las multitudes lo escucharon ansiosas y lo seguían frenéticas, cautivadas por el tono sincero de su palabra y por el sentido de sus profecías.

Y el jefe salió por los caminos y subió a las ciudades y atravesó los campos. Y por todas partes, su evangelio de justicia y de verdad fue oído. Y fueron muchos los que dijeron: Este es el hombre que habla por nosotros y conoce nuestras necesidades. Y lo siguieron.

Y las mujeres y los niños lo recibían con gran alborozo, porque era el hijo del pueblo que defendía la causa del pueblo.

Y su popularidad se hizo grande y su prestigio creció tan fuerte, que sus enemigos se doblaron como espigas y vinieron a él. Y él los recibió con la bondad trémula de los catequistas.

Su evangelio era el evangelio de los humildes que reclamaban un orden mejor y una justicia más real en la vieja heredad.

Y en sus palabras germinaba la simiente de una vida nueva, dentro de un nuevo equilibrio de las fuerzas sociales.

Y el día parecía llegar en que sus palabras se cumplieran y su credo se hiciera carne y hueso de una verdadera revolución. Y en todas partes era el regocijo.

Pero las fuerzas del mal conspiraban en la oscuridad de la caverna y los sacerdotes de los viejos ídolos, del juego y la sangre, renovaron su juramento para conjurar los signos adversos.

Y un viento de muerte sacudió las veredas! Y los crímenes políticos brotaron como flores malditas.


Fuente: El 9 de abril en fotos


Y el fanatismo, hecho brazo y músculo homicida, disparó sus explosivos de odio y de venganza sobre el cuerpo atormentado del jefe del pueblo, como si quisiese asesinar la revolución.

Y el jefe del pueblo cayó exánime, sobre el pavimento duro, como dócil cordero emisario:

Y por todas partes fue la noticia de su muerte y hubo gran conmoción.

Y así fue muerto el caudillo. Pero su verdad,  la verdad de su garganta y de su doctrina sobreviven  al lance trágico. Su evangelio revienta en frutos de alborada y la victoria final tendrá su perfil.

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*‘EL DIARIO’ / ABRIL 9 DE 1951 / GIRARDOT
NOTA: JORGE ELIÉCER GAITÁN fue asesinado el 9 de abril de 1948. Para el pueblo liberal y conservador de esa época, su propuesta política se consideraba la adecuada para enderezar a Colombia por la senda de la democracia real, el progreso, el desarrollo, el respeto a la vida y la paz.
Esta es la primera nota de cada 9 de abril, mientras EL DIARIO salió a la calle, todos los 9 de abril desde el primer año de su fundación (1951), hasta el último año de circulación física (1976). La memoria del caudillo asesinado recibió el reconocimiento del periódico, del partido liberal y de su fundador. Este, José Joaquín Niño Espinosa, fue un reconocido periodista, escritor, historiador y cronista liberal, seguidor ferviente del líder político.



Edición Número 70, Girardot, Abril 9 de 2019


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lunes, 8 de abril de 2019



Edición Número 69, Girardot, Abril 8 de 2019:-ALEJO DURÁN: PRIMER REY DE LA MÚSICA Y EL CANTO VALLENATO




                                                            Edición Número 69 Girardot, Abril 8  de 2019




ALEJO DURÁN: A 100 AÑOS DE SU NACIMIENTO LEA LO QUE DICE ALEJO, EL 'NEGRO GRANDE', EN SUS PROPIAS PALABRAS

FRASES Y EXPRESIONES QUE PASARON A LA HISTORIA Y DAN CUENTA DEL CARÁCTER DEL PRIMER REY VALLENATO



POR LILIANA MARTÍNEZ POLO



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'Apa' 'Oa' 'Sabroso' era como la firma de Alejo Durán, una de esas expresiones que se volvieron de su propiedad como músico. Sin que las usara, se sentía que hacía falta algo. Sin embargo, para la historia de este juglar -que hoy sería centenario- recordamos algunas de sus frases, recogidas a lo largo de entrevistas diversas que dio y el contexto al que se refería.

Coméntale a la hembra que yo no le escribo con lápiz porque tengo la letra maluca. Pero que venga acá, que le tengo una canción bonita.

1. Coméntale a la hembra que yo no le escribo con lápiz porque tengo la letra maluca. Pero que venga acá, que le tengo una canción bonita.

Quizás, una de las consecuencias que Alejandro Durán disfrutó más de su vida de acordeonero y de ser un maestro a la hora de transmitir sentimientos fue el romance que establecía con las mujeres. Algunos eran amoríos pasajeros pasajeros, otros muy sentidos. De hecho, gran parte de sus canciones tuvieron nombre de mujer, algunas con todo y apellido. Esta frase en especial, quedó consignada en el libro Alejandro Durán, su vida y su música, asociada a una anécdota: Una mujer de nombre Elisa le enviaba papelitos de enamorada y al recibir el mensaje, el juglar conquistador le respondió así.

Sin embargo, algo parecido le mandó decir a Fidelina, una de sus primeras musas, cuando después de un rapto fallido, en el que se la "iba a sacar", de la casa, para que fuera su mujer, tuvo que irse lejos. Cuando por fin Fidelina logró hacerle llegar un mensaje para que diera alguna señal, 'El negro' le respondió´con la canción que ha coreado todo el país.

Uno es de donde lo quieran, compadre.

2. 'Uno es de donde lo quieran, compadre'.
Gilberto Alejandro Durán Díaz nació en 1919 en El Paso, que entonces era departamento del Magdalena Grande. Pero la tierra del acordeonero sería toda la Costa, algunos se refieren a él como el "conquistador del Sinú", porque para él la música de acordeón no se dejaba poner límites.

Y de sus correrías de pueblo en pueblo, primero como juglar que cantaba noticias -evocando la imagen de Francisco El Hombre, pasó a componer canciones, a ir de un lado para otro. A grabar en las ciudades como Barranquilla y Cartagena. Y finalmente, se asentó en Planeta Rica (Córdoba), donde vivió sus últimas décadas.
"Me empezó a ir bien y me quedé", era su explicación.

El periodistaJuan Gossaín recordaba una de las entrevistas que le hizo que Alejo le respondió así cuando le preguntó si al fin era de El Paso o de Planeta Rica. Y el maestro del acordeón le respondió: "Vea Joven, uno es de dónde lo quieran".

Soy el hombre de las tres sedes: magdalenense de nacimiento, cesarense por decreto y cordobés de corazón.

3. "Resulta que ahora soy cesarense. Pero soy el hombre de las tres sedes: magdalenense de nacimiento, cesarense por decreto y cordobés de corazón".

Esta fue la respuesta que le dio Durán a David Sánchez Juliao en una de las entrevistas más célebres que le hicieron. Hacía referencia a su nacimiento en El Paso, que pasó a ser parte del departamento del César, cuando este se creó en 1967 -lo que, por cierto, impulsó la creación del Festival de la Leyenda Vallenata-. Cuando el juglar llegó a competir en ese primer festival de 1968, ya era hijo adoptivo del pueblo cordobés donde vivía.

Eso de morirse no tiene nada de particular. Todos tenemos que hacerlo tarde o temprano.
Es casi una obligación de nosotros mismos.



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4. "Eso de morirse no tiene nada de particular. Todos tenemos que hacerlo tarde o temprano. Es casi una obligación de nosotros mismos".

Eso lo decía a propósito de la falsa noticia sobre su muerte que se regó, de boca en boca, el 25 de julio de 1975 en julio de 1975 -14 años antes de que esta sucediera en la realidad-.

El juglar era ya una figura nacional, había pasado de ser 'El negro Alejo', a 'El Negro Grande de Colombia' o 'El Rey negro del acordeón' y estaba tocando en Planeta Rica cuando se enteró de la noticia de su muerte y de que, incluso, un amigo muy querido suyo, Victor Julio, se disponía a viajar para llegar a tiempo a su velorio.

Durán lo llamó y le dijo: "Vaya desocupando las maletas, ya que en esta ocasión le ha fracasado el viaje. Pero no se preocupe que le dejo su acordeón. Me le dice a Keta que estoy vivito y coleando".

También, sobre esta misma anécdota, en algún momento dijo: "Soy un muerto dichoso".

Náfer toca mejor... pero el de la fama soy yo.

5. 'Náfer toca mejor... pero el de la fama soy yo".

Quizás por embellecer su leyenda, varios conocedores de su obra y su persona, decían que Durán no era el mejor acordeonero, pero sí el que más encantaba. Incluso le increpaban que su hermano menor, Náfer Durán, tocaba mejor. Contestaba siempre lo mismo.

Sin embargo, cuando lo llevaban a compararse con Náfer -como lo hizo 'La Cacica', Consuelo Araujonoguera durante la primera entrevista posterior al título de rey vallenato- sus palabras sobre su hermano sonaban desprovistas de celo o envidia. Esa entrevista registró el siguiente diálogo:

-Tengo tres hermanos, dos hombres y una mujer.

-¿Los hombres también tocan?

-Sí, toítos tocamos: Náfer, Luis Felipe y yo

-Mira, Alejo, te voy a hacer una pregunta comprometedora, pero me contestas con esa franqueza con que me has dicho lo demás. ¿Sí? ¿Cuál de ustedes tres, sinceramente, crees tú que toque mejor?

-Náfer es el mejor de todos tres. (...) Náfer es mejor y tiene mejor preparación que yo.

-Pero eso de la preparación no tiene nada que ver con el toque

-Pero es que el que más aprende más sabe...

Yo vengo diciendo es que los intérpretes de hoy son muy llorones. Y al amor no se le llora, al amor se le canta.

6. "Yo vengo diciendo es que los intérpretes de hoy son muy llorones. 

Y al amor no se le llora, al amor se le canta".

Alejo fue de esa generación que hizo las primeras grabaciones fonográficas de un folclor campesino que conquistaba a punta del nomadismo de sus intérpretes. En los 70 ya estaban en furor las primeras estrellas, cuando la figura del cantante empezó a competir con el protagonismo del acordeonero y grupos como El Binomio de Oro, si bien eran exitosos, se consideraban demasiado románticos en sus letras, en contraste con el costubrismo y la crónica de las letras anteriores.

En ese contexto, Durán -en la entrevista dada a Alberto Salcedo Ramos- explicaba: "Ahora lo que hay son mazamorras de palabras raras que no emocionan a los cantantes y menos al público. Son cantos que más demoran en hacerse que en desaparecer, porque no tienen historias sino lágrimas. Tampoco tienen emoción y un músico sin emoción no es músico".

Durán no llegó a oír la evolución que tuvo el "vallenato llorón" que criticaba en los años siguientes. Curiosamente sus palabras  sobre esa corriente son las que muchos intérpretes de generaciones siguientes esgrimen hacia la 'nueva ola', el movimiento que surgió entrada la década del 2000 que después se alejaría del romanticismo para dedicarse a los ritmos alegrones y de letras ligeras y aún más efímeras que, paradogicamente, lleva el nombre de una de las composiciones de Duran: La nueva ola.

Los hijos a veces lo vuelven a uno cobarde. Pero son lo mejor que uno hace.



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7. "Los hijos a veces lo vuelven a uno cobarde.

Pero son lo mejor que uno hace. Vea que, después de todo, no soy tan pobre".

Se lo dijo a Alberto Salcedo Ramos, en una visita que el periodista le hizo en su casa en Planeta Rica. En medio del cuestionario, dos de sus hijos pequeños cruzaron por el patio, y el rey vallenato puso el foco sobre su descendencia.

-¿Cuantos hijos tiene? -le preguntó el periodista.
-En total, tengo veinticuadro.
-Veinticuadro, ¿con la misma?
-Sí, con la misma, pero con distintas mujeres.

Yo tenía que estar enamorado para seguir componiendo, o despechado, tal vez, porque a la hora de la verdad los temas de componer son dos: el amor o la decepción.

8. Las mujeres fueron todo para mí. Con decirle que hasta negocio fueron.

Pues yo tenía que estar enamorado para seguir componiendo, o despechado tal vez, porque a la hora de la verdad los temas de componer son dos: el amor o la decepción.

Esta frase, también dicha a Salcedo Ramos, derivó hacia la esencia de sus composiciones:

"Lo demás es invento y a mí no me gusta inventar. Los de hoy que lo hacen (...) allá ellos. Si un tipo es capaz de emocionarse cantando embustes, cosas que no le han sucedido, que lo haga. Nosotros los vivos preferimos cantar lo que se nos ocurre. Por eso tampoco aceptamos componer en serie, por encargos, porque nuestras canciones tienen que ser sentidas por nosotros. No impuestas".

Pueblo, me he acabado de descalificar yo mismo.

9. "Pueblo, me he acabado de descalificar yo mismo".

Al percatarse de cometer un error en la digitación, quizás un acordeonero que compitiera hoy en un Festival Vallenato, rezaría para que nadie -en especial el jurado- lo notara.

Sin embargo, Alejo Durán, el favorito para llevarse la corona del primer Rey de Reyes del Festival, en 1988, una competencia que nació para conmemorar las dos primeras décadas de este concurso de acordeones, actuó de modo muy diferente.

Interpretaba uno de sus himnos, el Pedazo de acordeón. La gente esperaba que el ya veterano juglar volviera a ser el primero. Pero no alcanzó a llegar a la mitad de ese himno con el que 20 años atrás ganara para abrir las páginas de la historia del festival. Fue cuando detuvo la canción y diciendo estas palabras. "Pueblo, me he acabado de descalificar yo mismo", procedió a retirarse del escenario.

El público y los mismos jurados insitieron en que volviera a la tarima e interpretara la canción, aunque ya la corona de Rey de Reyes no recayera sobre él -de haberle insitido en eso, de seguro Durán no lo hubiera aceptado-. Y él mismo en una conmovedora escena, le puso la corona a Nicolás 'Colacho' Mendoza.

Sobre el tema, en una entrevista posterior haría el siguiente comentario:

Yo he perdido una tarima, pero no perdí mi pueblo, que era lo que me interesaba.

10. Eso es propio de la competencia.

Hay que perder, ¿oyó? Pero a mí prácticamente no me afectó eso en nada. Yo he perdido una tarima, pero no perdí mi pueblo que era lo que me interesaba. Yo sigo con mi pueblo. Yo no perdí nada.
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EL TIEMPO---POR: Liliana Martínez Polo  09 de febrero 2019 , 07:07 a.m. (TEXTO Y FOTOGRAFÍAS PUBLICADAS POR 'EL TIEMPO') Redacción CULTURA​


Edición Número 69, Girardot, Abril 8 de 2019


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jueves, 4 de abril de 2019


Edición Número 68, Girardot, Abril 4 de 2019:-GONZALO ARANGO (SEGUNDA PARTE)




                                                            Edición Número 68 Girardot, Abril 4  de 2019


GONZALO ARANGO (SEGUNDA PARTE)*


BOCETO BIOGRAFICO (SEGUNDA PARTE)



POR EDUARDO ESCOBAR



1967. Gonzalo Arango. Girardot (Isla Rondinela)
Río Magdalena


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Pero no tiene escapatoria. La vida crítica, el compromiso, envenena el ángel contemplativo. La inteligencia atormenta al animal feliz. El desapegado siempre volverá por el oropel de sus sufrimientos. Siente el despojamiento como la deserción del deber superior, ineluctablemente. La felicidad de las islas la contamina el remordimiento de la claudicación. A veces el nudo intenta desatarse. Entonces el poeta siente que poetiza el camino con la presencia, que es él mismo el mensaje y el texto. La escritura está justificada si el poeta es defensor de oficio de la vida, no el ocio de la palabra sino su acción. Y sin embargo, en el mismo Fuego en el altar donde anuncia esta fe consigna: “Apacíguate guerrero / que no tendrás un pensamiento más / ni escribirás una palabra más / ni darás a luz una esperanza nueva / de lo que está prescrito desde siempre en la universal armonía. / Serénate viajero que aunque quieras / no engendrarás un sueño más / ni morirás dos veces” (página 137).

Estos últimos textos a fuerza de ser simples pizcas de un estado, representan para mí también la ruptura esperada de Gonzalo Arango con la literatura después de haber hundido el nadaísmo, son el testamento de un estado terminal del espíritu egoísta, adonde había apuntado el pasado en sombras y atisbos. El texto deja de ser según categorías estéticas: poema, sentencia, epigrama son ilusiones diablistas y trampas de retorcida vanidad retórica, transmite sin adornos una telegrafía de urgencia apocalíptica, sin tiempo para los versos adjetivos, o huesos de apariencias: “No estamos aquí de paso / para pisotear las rosas / Ni marchitar su aliento / de aromas sagrados / con nuestra razonable epilepsia inquisidora / porque la tierra reverdecerá sin nosotros / pero nosotros sin ella / no viviremos un instante” (Providencia).

El sexo es otra puerta a la naturalidad salvaje. El deseo pica precozmente. Desgraciadamente el amor como la literatura que es silencio y mensaje, solidaridad y soledad, ruido y sentido, tiene dos caras: la entrega y el sacrificio. O construimos el deseo o nos abandonamos a los objetos de sus ilusiones. El infierno lo venden las prostitutas de la parroquia. Rita Machuca. “Vivía en el Cedrón donde tenía un rancho de paja e iban los andinos a hacer sus primeras armas para la guerra y bajaba todos los domingos ‘a surtir’ y de paso se pegaba unas perras del carajo que paraban con la pobre Rita de culos en la cárcel, y otras veces se les escapaba a los tombos y les gritaba como un ángel exterminador: policías cacorros, coman culo, para coger a la Machuca tienen que comer mucho culo, etc., dicho lo cual se perdía en los platanales, o sea en el agro, como diría el agropecuario Manuel Mejía Nadal. Me acuerdo mucho de la Rita porque todos los chicos del pueblo le hacíamos procesión hasta que los tombos la agarraban de patas y manos, cual larga era, como de dos metros la maldita, de la familia de los sauces llorones o de los ataúdes donde no doy la medida de mi muerte. Amén. La Machuca fue el pecado capital de mi infancia y juventud, no porque la haya encamado, si no por lo mismo: porque todo se me fue en paja recordando su culo. Olvidaba decirte que la Rita, cuando bajaba al pueblo, no usaba calzones para hacerle propaganda a su trasero, la muy puta, que lo tenía muy bello, o al menos a mi me parecía el infierno. Como sabes, mi mamá le había dedicado mi castidad a la Santísima Virgen, pero ella se las arreglaba bien con el telegrafista de Andes, o sea con don Paco, mi padre, que le hizo trece de tacada, uno por cuaresma, sin contar los días festivos y las vacaciones de diciembre.” (Gonzalo Arango Correspondencia Violada, Colcultura, 1980, carta a Jotamario, página 166). Que es como decir el estado espiritual del muchacho antioqueño, allá entonces, suspendido como un cheque sin fondos entre el infierno y el hechizo, el miedo cerrero al pecado y la belleza del placer del condenado. Dragones y ángeles. Monstruos, lo mismo…

Mientras tanto, el condenado lee todo lo que es posible leer en Andes, (allá, y en estos tiempos): ripios de Freud, Vargas Vila, el Zaratustra de Nietzsche, Dumas, D’annunzio, Alexis Carrel, Víctor Hugo, la tímida biblioteca de la parroquia, la cándida e insuficiente del colegio que según el informante era una vitrina con doscientos libros, donados por las viudas que no saben que hacer con los estorbos del doctor. Publica su primer trabajo en el periódico de su amigo –amistad que se prolongará toda la vida- Jaime Jaramillo Escobar, sobre el Quijote. Construye en el solar de su casa una nimia guarida de tablas donde se encierra a leer. La caseta se llama La Isla. La Isla que será en juventud el nadaísmo. Y en su madurez la utopía de Providencia. Porque ante todo,  para hacerse el Otro es necesario permanecer idéntico a sí mismo en el cambio.





La violencia encubierta, la falta de oportunidades, la estupidez de las persecuciones políticas que dejan cesante al padre, la necesidad de educar adecuadamente a los hijos, obligan a los Arango a emigrar a Medellín donde Gonzalo terminará el bachillerato en el liceo de la Universidad de Antioquia. Allí se hace amigo de Fernando Botero cuya desmesurada ambición paisa de entonces consiste en comprarse algún día una tienda en Sonsón para poder pintar sin preocupaciones, y pierde su virginidad intelectual, según dirá más tarde, con la lectura de un tal Lamartine. Es un chiste. La lectura ocupa cada vez más espacio en su vida. Sin embargo, aún aspira a diplomarse de abogado, y se esfuerza en eso. Más Verlaine, Kafka, Mallarmé. Crimen y Castigo. Aliocha lo deslumbra. Muchos años después firmaría como Aliocha su columna en la revista Cromos. También, se hace bohemia dura. Persiste el anhelo de embrutecerse para olvidar las dudas espinosas de la filosofía, los turbios paraísos artificiales de la cultura. Entre las presiones del arte y el deber y la compulsión de vivir su libertad inútil, siempre…

Un grupo de estudiantes, escritores en ciernes algunos, frecuentan su tertulia. Sus profesores lo aprecian y distinguen, alcanza cierta notoriedad en el ámbito universitario. Le gusta impugnar, filosofar, descifrar. Participa activamente en política durante la dictadura del general Rojas Pinilla, hace un programa en la emisora de la universidad y publica en su revista, en los periódicos provinciales, noticias acerca de libros y exposiciones, sobre su amigo Botero y García Márquez y Faulkner, Mahfud Massis, Francoise Sagan, etc. Adhiere al Man, Movimiento Amplio Nacional, es corresponsal del diario oficial en Antioquia, suplente de la Asamblea Nacional Constituyente. Se inscribe en un pomposo sindicato de artistas comprometidos con el dictador, conspira: Los jóvenes escritores del sindicato conformado mayoritariamente por eminentes mamasantos, sonetistas de arriería, narradores de costumbre, fraguadores de castas odas marianas en los suplementos dominicales, aprovechan el puente que se toman en sus fincas las momias clericales para asaltar la mesa directiva: en el peor momento. Las vacas viejas gozan de la indiferencia de sus piscinas campestre por lo que han olido: el general tambalea, el general está por caerse, el general se cae, y hay desbandada general. Gonzalo es el único que se queda cándidamente colgado de la brocha. Y se convierte por empecinamiento en el blanco cordero expiatorio de la jauría frentenacionalista. Sitian su oficina. El joven poeta Alberto Escobar Angel lo alimenta subrepticiamente. Una mañana violan la oficina donde permanece escondido de la recocha democrática y se salva al esconderse en el sanitario de las secretarias. Escapa al Chocó, al Arma, disfruta del exilio selvático en fincas de sus amigos, siestea, vegeta. Pronto el asilo selvático, el feliz ostracismo, la soledad, se llenará de infelicidad. La exaltación de la naturaleza, el ocio gratuito del animal feliz bajo el cielo ciego, se marchitan ante la angustia del futuro, le es obligatorio pensar en lo que hará cuando el extrañamiento agrario se vuelva insostenible. Prueba en Cali. Sobrevive mal. Duerme donde le coge la noche, en cantinas, plazas, oficinas de amigos, hoteluchos de putería. Se enamora y se desenamora, lee, poesía francesa, los surrealistas, se hastía. Hace vida social también, con los viejos rojistas ricos, arrepentidos y recién lavados, se alimenta de café negro y desesperanza, costumbre a la que se aferra durante la vigilia nadaísta que vendrá después, hasta cuando aparece Angelita para cambiarle drásticamente la dieta recalcitrante con hígados de pollo, té inglés y perversiones vegetarianas como la sopa de habas. En el fondo sabe que no le quedará a la larga otro remedio que regresar a Medellín, y la perspectiva de volver derrotado, vaciado de porvenir le hace retrasar el regreso. Tiene 25 años. Y el deshonor de haber servido a una causa perdida. Reviso su vida y me doy cuenta de que lo apasionan estas causas. Se les apuntaba siempre fatalmente (y además con una fe envidiable), a las candidaturas fracasadas, a los presidentes corroídos por el desprestigio –al cual había contribuido a veces con sus propios ácidos-, a la defensa en fin de los escritores olvidados o repudiados, a los debates sin esperanza de justicia. Terco, agotaba la pólvora sin importarle el costo, hasta exprimirse de argumentos y vaciar los cartuchos. Alma difícil de crucificar. Tozudo, no podía resistir la tentación del aire de los caminos equivocados. ¿Fundar el nadaísmo no es el colmo del amor por los amargos abismos?

El primer escándalo famoso de los nadaístas, fue la quema de sus bibliotecas personales en la plazuela de San Ignacio de Medellín. La María, La Vorágine, Carrasquilla. Y también la primera novela de Gonzalo Arango, inédita y gastada. La última quema purificadora de archivos, notas, poemas de una vida vieja, fue antes de escribir Providencia. Uno de los primeros textos nadaístas compara al jinete Pablo Alquinta con don Quijote. No es mera gana de joder. Es el deseo de cambiar el tiempo en aventura aunque relinche Rocinante y tengamos que voltear el resto patasarriba hacia una nueva esperanza.

Del general Rojas Pinilla le había gustado su proyecto de romper la camisa de fuerza del bipartidismo. Sus enemigos le enrostraron más tarde muchas veces esta folclórica efusión juvenil. Lo cierto es que entonces muchos jóvenes inteligentes habían esperado del general un cambio positivo en las costumbres políticas colombianas. A veces las fuerzas progresistas son secretadas por los partidos reaccionarios. Del partido del general habría de surgir después uno de los grupos guerrilleros más activos de la historia de las guerrillas colombianas. Cuántas veces también las regresiones más oscuras son supuradas por partidos de izquierda.

No puede permanecer en Cali. Ni tiene a donde ir. Los caminos están cerrados. La corrupción que le echan en cara al general no cesa, se enmascara y enquista. El país es una changua turbia de encubrimientos y conformidades insidiosas, sórdida liturgia en la cual todos se lavan las manos en los chorros de las nobles palabras y los voceados arrepentimientos mientras empujan por un cupo en los palcos borlados de honores del poder. Y esa noche desvelada en la contemplación del lenocinio, en la oficina de un amigo que le prestaba un sofá para descansar, le trajo la idea que cambió su vida y a nosotros también iba a darnos de carambola propósito y sentido. Qué tenía se preguntó. Nada. Nadaísmo. Alumbró el futuro sobre la ruina. Decidió que se levantaría en rebeldía contra la horrible lascitud. Regresa a Medellín, reanimado, literalmente. El proyecto es ciertamente confuso todavía pero ya tenía la densidad del tufo y sobre todo, era la última oportunidad que se daba sobre la tierra. Al fin y al cabo nada es algo para no regresar con las manos vacías al pueblo de mercaderes,  de antiguos agricultores arrancados del terrón patriarcal, atraídos por el señuelo titilante de la electricidad, sin saber que llegarían a levantar con sudor y esfuerzo y un puñado de virtudes inútiles, un infierno envidriado, una impía prosperidad desalmada… pero llena de poetas también como si los poetas proliferaran mejor en la podredumbre, como los lotos.





Hace los primeros contactos. Se reúne con Alberto Escobar, voy a fundar una cosa que se llamará el nadaísmo, le dice, un gran movimiento intelectual para la juventud. Yo estoy listo, le dijo Alberto. No, vos y yo no hacemos nada solos, necesitamos gente. Alberto se acordó de uno que había conocido esos días; enseñaba literatura en un colegio de muchachos, por la tarde,  y por las mañanas servía tintos en el café de un tío suyo; admiraba a Ovidio Rincón, y había leído a Ovidio, en latín, en el seminario; a veces fumaba un narguilé sofisticadísimo, gorgoteaba un francés arrabalero de lavamanos obstruido perfeccionado en las canciones de Rimbaud cuyas obras completas conservaba impregnadas en Vetiver de Carven…

El hijo de Rubén Osorio, dentista empírico, y doña Elvira Gómez, no tiene todavía el aire que cultivará durante el nadaísmo, de aburrimiento imperfecto, de baldosa limpia. El exseminarista recién llegado de su pueblo, un pueblo parecido a Andes pero más importante porque tenía obispo, es un muchacho robusto y tímido, adornado temprano por la escoliosis del lector consuetudinario, tiene 17 años apenas. Llegó puntualmente a la cita vestido de negro como un joven muerto que ha salido a pasear su perro y con la marca de un sensacional guante blanco cosido en la ancha solapa pasada de moda. Gonzalo no reconoce al muchacho que le servía los tintos matinales en el cafetucho que frecuentaba  por la Plazuela Nutibara, menos, metido en ese vestido de duelo de su padre. Amilcar confesaría más tarde los esfuerzos que había realizado para que su cliente lo tomara en cuenta. Gonzalo está ahora desconcertado con la aparición del adolescente en la puerta, iluminado por la inocente bufonada del luto una talla más grande y el guante cosido sobre el corazón. Eso es el nadaísmo, se dice. Eso, no babosa filosofía libresca, discurso hueco, acidez intelectual, rebote culto, elaboración erudita, esterilidad. Cultivará la sorpresa, el desenfado y el desafío, altiva actitud, un gesto como el de ese muchacho que se atrajo a todas las miradas del Café La Bastilla cuando entró parsimoniosamente con su disfraz extemporáneo de difunto. Amilcar se convierte enseguida en el segundo de a bordo de la chalupa pandillesca para tres. Se hacen grandes amigos, aunque Gonzalo le lleva al jericoano –nacido en Santa Rosa de Cabal pero vivido en Jericó- nueve años. Inventan y se inventan, se enriquecen mutuamente. Amilcar comienza a peinarse como una escoba, a firmarse Amilcar U –y porqué U, le preguntan y contesta: - Porque Amilcar O sonaría feo, y usa camisetas bisexuales que bombardean el machismo católico de la ciudad industrial. Proclaman la exaltación de lo maravilloso cotidiano, esa fórmula; a veces Gonzalo Arango pasea a su amigo atado a una cadena por los bares,  lo alimenta como a un mono amaestrado; cuando Amilcar se cansa de hacer el mono, compran un mono de verdad.  Y escriben poemas a dos manos, manifiestos procaces que envían por correo. Se sienten felices de ser jóvenes, e irresponsables. Y los hijos de Paco y Magdalena, y de Rubén y Elvira, están jodidos para siempre de remate… unidos por el amor a la poesía, en la renuncia desventurada de todo por nada. Unos pocos años más tarde habrán de separarse, agriamente. Hasta la víspera de la muerte de Gonzalo Arango, cuando vuelven a reconciliarse… por azar, por una noche: Gonzalo muere al día siguiente.

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*GONZALO ARANGO/ EDUARDO ESCOBAR/ PROCULTURA S. A. / EDITORIAL NOMOS/ BOGOTÁ/ 1989



Edición Número 68, Girardot, Abril 4 de 2019


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martes, 2 de abril de 2019

Edición Número 67, Girardot, Abril 2 de 2019:-EL NUEVO REVISIONISMO




                                                            Edición Número 67 Girardot, Abril 2  de 2019



EL NUEVO REVISIONISMO (HUECO)*

POR NICOLÁS MORALES**


Revista ARCADIA N° 160 FEBRERO-MARZO 2019


El affaire de Darío Acevedo se complica. Su pasado lo avasalla. Y todo aquel que llegue a ese cargo en este gobierno, al parecer, tendrá problemas. Es probable que nunca encuentren un buen candidato, la razón, el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) conceptualmente no fue pensado para acoger revisionismos históricos. Y esa era una política de Estado, no de gobierno. Van entonces algunas ideas sobre este particular sin salida.

Los profesores candidatos y sus complejos. Muchos de los revisionistas cuentan con poco apoyo de la academia reconocida, es un hecho.  Y, por lo general, estos candidatos han tenido historias universitarias muy desafortunadas con dificultades en su ascenso y con muy mediocres libros. La mayoría de sus colegas los tachan de flojos. Es posible que este resentimiento haya sido el que los empujó a ser distintos y a abrazar la ultraderecha para parecer -de cierta forma- originales. Algo así como el historial del ministro de Educación colombiano en Brasil.

Ni siquiera en las épocas en que Uribe fue presidente el uribismo deslegetimó la historia oficial. Hago notar que las instituciones educativas y culturales del gobierno Uribe jamás promovieron tesis revisionistas radicales y muy por el contrario se conectaron con temas innovadores de diversidad racial y algunos otros asuntos de una agenda progresista. En otras palabras, y sé que esto es polémico, el gobierno de Uribe articuló un ministerio de Cultura moderado y un grupo de Memoria Histórica que nunca llegó a ser objeto de ningún tipo de censura. Para ilustrar esto me permito recordar que  María Victoria Uribe, académica connotada por sus análisis de violencia, fue ratificada como directora del Instituto de Antropología por Uribe. Ironías de la vida, después trabajaría con Gonzalo Sánchez en el CNMH. Con la actual disparatada carrera de elección del director del CNMH queda algo claro: para cierto sector del Centro Democrático, los ocho años de Uribe fueron muy suaves ideológicamente. Y bueno, aspiro que se conserve el teflón en el ministerio de Cultura, en el que fueron nombrados o ratificados por este gobierno unos funcionarios sensatos. Pero no se confíen, queridos.

El Centro de Memoria fue crítico de la ultraizquierda. Es impresionante ver cómo sectores intelectuales importantes del uribismo pueden ser tan malos lectores; parece que ninguno ha leído con detenimiento los informes que produjo el CNMH, en los que las Farc-EP también salen muy mal paradas del análisis. Cierto, estos informes muestran lo complejo de leer la violencia en un país como Colombia, pero si ustedes me preguntan, hasta los congresistas de la exguerrilla deben estar aplaudiendo el hundimiento de la era de Gonzalo Sánchez en el bendito centro.


Revista ARCADIA N° 160 FEBRERO-MARZO 2019


La Nueva Historia hizo la tarea. Todos los materiales generados desde los años noventa por eminentes historiadores vulgarizadores han dado frutos. Obvio, no hablo solo de los libros de Editorial Planeta dirigidos por Tirado y Melo. Hablo de muchos otros libros y manuales generados por la academia. Esto es bonito. Son textos a los que les debemos, en parte, una opinión pública más formada y madura. Hace treinta años habría sido más fácil adherirse a las tesis ultraderechistas de Acevedo, Torrijos y compañía de que no hubo conflicto. Hoy hay una berrera de pensamiento sensata. Y, fíjense, no hay una sola universidad acreditada que les sirva de respaldo.

El revisionismo es flojo. En general, los capítulos de revisionismo del país han sido precarios. Desde las hipótesis absurdas de las bananeras manejadas por cierta congresista hasta los chapuceos en la elección de la cabeza del CNMH hay una constante: es frágil la sustentación intelectual del ultraderechismo tropical colombiano. Su inspiración no es ni siquiera la de un derechista sensato, como un Nicolás Gómez Dávila, sino que su fuente de ideas es la de profesores mediocres que nunca gozaron de prestigio, calidad y carreras significativas. Súmenle a esto que los columnistas de la derecha están lejos de ser intelectuales de derecha prestigiosos como los hay en Europa. Los Mauricio Vargas y & están lejos de constituir una epidermis de pensamiento porque son intelectuales flojos, algunos con novelas insignificantes para el mundo literario. En fin,  con este capítulo habrá que esperar y darle algo de beneficio al Dr. Acevedo. Después de todo, viene de la Universidad Nacional, y eso debió dejarle alguna impronta para aceptar debates e interlocutores.

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*REVISTA ARCADIA/ N° 160/ 27 DE FEBRERO AL 26 DE MARZO DE 2019



Edición Número 67, Girardot, Abril 2 de 2019


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